Juntos Somos Más Fuertes

Si buscaste información sobre Mejoravit, probablemente encontraste nombres distintos que parecen el mismo producto: Mejoravit Solo para Ti, Mejoravit Repara, Mejoravit Renueva, Remodelavit, Equipa tu Casa. Algunos son versiones anteriores del programa, otros son créditos diferentes con reglas propias.

Ordenar eso es lo primero, porque elegir mal significa llegar a ventanilla con un trámite que no corresponde a la obra que quieres hacer.

Cuál de todos los créditos de mejora te corresponde

La pregunta que define todo es una: ¿tu obra toca la estructura del inmueble?

Tirar o levantar muros de carga, modificar trabes o losas, ampliar la superficie construida o agregar un nivel son intervenciones estructurales. Pintar, impermeabilizar, cambiar pisos, renovar cocina o baño sin mover instalaciones, y reparar redes eléctricas o hidráulicas no lo son.

Crédito Cuándo aplica Tipo de obra
Mejoravit Solo para Ti Ya habitas la vivienda y quieres mejorarla Solo mejoras que no afectan la estructura
Crédito Infonavit para remodelar Tu proyecto modifica muros, trabes, losas o espacios Obras menores y también estructurales
Equipa tu Casa Únicamente al tramitar un crédito para comprar vivienda Equipamiento, no obra

Los nombres Mejoravit Repara y Mejoravit Renueva corresponden a versiones anteriores del programa. Buena parte del contenido que circula en internet todavía las describe, con montos y requisitos que ya no coinciden con los actuales. Si encuentras una fuente que hable de esas modalidades, revisa su fecha antes de tomarla como referencia.

El resto de este texto se enfoca en Mejoravit Solo para Ti, que es la modalidad vigente para mejoras no estructurales.

Qué es Mejoravit y por qué no hipoteca tu casa

Es un crédito no hipotecario. Lo que respalda el préstamo no es el inmueble sino el saldo acumulado en tu Subcuenta de Vivienda, y ese ahorro no se consume: funciona como garantía y permanece intacto mientras liquidas las cuotas.

La consecuencia práctica es que tu casa no queda comprometida. Si dejaras de pagar, lo que responde es tu ahorro, no la propiedad. Por eso el monto está acotado y por eso el uso del recurso se comprueba.

Cuánto te presta

El monto depende de tu salario, tu capacidad de pago y el saldo de tu Subcuenta. Los rangos vigentes van desde alrededor de 10,700 pesos hasta poco más de 169,000 pesos.

Hay un tope que conviene entender antes de hacer cuentas: el crédito no puede superar el 90% del saldo de tu Subcuenta. Si tu ahorro acumulado es bajo, el monto autorizado también lo será, por más alto que sea tu salario. Ese es el factor que más sorprende a quien esperaba una cifra mayor.

Monto Tasa fija anual Plazo
Hasta 42,794 pesos aproximadamente 10% De 1 a 5 años
Por encima de ese monto 11% De 1 a 10 años

Las tasas son fijas durante toda la vida del crédito, lo que hace el pago predecible. Quedan bastante por debajo de lo que cobra la banca de consumo en un préstamo personal.

Existe además un límite por edad: la suma de tu edad más el plazo elegido no puede rebasar los 70 años, o 75 en el caso de las mujeres. Si tienes 55, el plazo máximo se acorta y con él el monto disponible.

Los montos están referenciados a la Unidad de Medida y Actualización, así que se ajustan periódicamente. Verifica las cifras vigentes al momento de tu solicitud en Mi Cuenta Infonavit. Cualquier cantidad publicada en un sitio externo, incluido este, es referencia.

Cómo recibes el dinero

Este punto cambió y es fuente de confusión constante.

En la mecánica anterior, alrededor del 80% del crédito se entregaba mediante una tarjeta que solo servía en establecimientos afiliados para comprar materiales, y el resto se disponía en efectivo. Ese esquema quedó atrás: ahora los recursos se depositan directamente en tu cuenta bancaria y tú decides dónde y cómo comprar.

Mucho contenido en línea todavía describe el modelo de la tarjeta. Si lees que necesitas acudir a comercios afiliados, esa fuente está desactualizada.

Qué obras puedes pagar

Dentro del límite de no afectar la estructura, el margen es amplio: pintura, impermeabilización, cambio de pisos, renovación de cocina y baño, reparación o instalación de redes de drenaje, agua potable y electricidad, cancelería, carpintería y trabajos en patios y jardines.

También entran dos categorías que pocos aprovechan. La primera son las adecuaciones de accesibilidad para personas con discapacidad o movilidad limitada, como rampas, barras de apoyo o ampliación de vanos de puerta. La segunda son las ecotecnologías: paneles solares, calentadores solares o sistemas de captación de agua de lluvia, que además reducen el gasto corriente de la casa.

Queda fuera la compra de terrenos, el pago de otras hipotecas y, según la modalidad, la adquisición de electrodomésticos. Si tu proyecto implica ampliación o intervención estructural, el producto que corresponde es otro, y ahí conviene revisar primero qué obras requieren licencia municipal de construcción, porque una obra clausurada complica la comprobación del recurso.

La casa no tiene que estar a tu nombre

Es el punto que más gente desconoce y el que más solicitudes desbloquea.

El crédito aplica a la vivienda que habitas aunque esté a nombre de tu cónyuge o concubino, de tus hijos, hermanos, padres, suegros o abuelos. Lo que se acredita es el parentesco y la tenencia del inmueble, no que las escrituras estén a tu nombre.

Eso abre la puerta a quien vive en la casa familiar, a quien comparte propiedad con su pareja sin aparecer en escrituras, o a quien habita un inmueble heredado todavía sin regularizar. Para acreditarlo se presenta la cadena de actas que compruebe el parentesco junto con el documento que demuestre la tenencia.

Requisitos

Los criterios cambiaron durante 2026 junto con el resto del esquema de Infonavit, y las fuentes disponibles no coinciden. Algunas mantienen el requisito de puntaje tradicional, otras señalan que el criterio principal pasó a ser el saldo de la Subcuenta y la estabilidad laboral.

Lo que aparece de forma consistente:

  • Relación laboral vigente con aportaciones al IMSS
  • Un mínimo de meses continuos de antigüedad laboral
  • Saldo suficiente en tu Subcuenta de Vivienda
  • No tener vigente otro crédito Infonavit, Apoyo Infonavit o Cofinavit
  • Aceptar la consulta a Buró de Crédito
  • Completar el curso en línea de Infonavit previo a la formalización
  • Identificación oficial vigente y CURP biométrica actualizada
  • Comprobante de domicilio con antigüedad no mayor a tres meses

Un detalle operativo que atora trámites: el comprobante de domicilio debe estar membretado con el logo de la empresa emisora. Los recibos impresos desde cajeros de la propia compañía cumplen; una captura de pantalla o un estado de cuenta digital sin membrete, no.

Para trabajadores extranjeros aplican documentos migratorios como carta de residencia, pasaporte vigente o formas FM2 y FM3, y en el caso de naturalizados, la carta de naturalización.

Como el detalle varía según el momento y el perfil, la vía confiable es consultar tu precalificación en Mi Cuenta Infonavit. El proceso está detallado en el artículo sobre cómo checar tus puntos Infonavit.

Cuidado con los intermediarios

Circulan sitios que ofrecen tramitar el crédito de forma rápida y sencilla, con cobertura nacional y promesas de entrega inmediata en efectivo.

El trámite es gratuito y se hace directo con el Instituto. No existen gestores autorizados. Quien cobra por acelerarlo está cobrando por algo que no puede ofrecer, y en el mejor de los casos solo te está llenando el formato que tú puedes llenar en línea. En el peor, está recolectando tus datos.

Cómo se solicita

El proceso arranca en línea. En Mi Cuenta Infonavit verificas si ya eres candidato, aceptas la consulta a Buró, eliges el plazo que te convenga y completas los módulos del curso obligatorio. Ahí mismo está disponible el formato de solicitud junto con el presupuesto inicial de la mejora.

Ese presupuesto no es trámite decorativo. Conviene armarlo con cotizaciones reales, porque define el monto que vas a pedir y porque después tendrás que comprobar que el dinero se usó en eso. Pedir de más para tener colchón complica la comprobación.

Con los documentos reunidos, la formalización se hace de forma presencial en una delegación de Infonavit o con un promotor autorizado. Los recursos se depositan en tu cuenta días después de firmar.

Cómo se comprueba el gasto

Aquí es donde más trámites se atoran, y es la parte que casi nadie explica antes de tiempo.

Una vez ejercido el crédito debes subir a Mi Cuenta Infonavit un reporte fotográfico de la mejora realizada, junto con tickets, facturas y comprobantes. Todo va en un solo archivo PDF de hasta 20 MB.

Dos consecuencias prácticas. La primera es que necesitas fotos del antes. Un reporte que solo muestra el resultado no acredita que la obra se hizo con este crédito. Tómalas antes de que llegue el primer albañil, incluso antes de mover muebles.

La segunda es que hay que documentar todo, incluida la mano de obra. Un maestro de obra que trabaja sin recibo es lo común, pero para efectos de comprobación conviene al menos dejar registro de los pagos.

Si el recurso se destinó a regularización y no cubre la totalidad de impuestos, derechos y honorarios notariales, la diferencia la cubres tú.

Si el monto no alcanza

Mejoravit funciona bien para acabados y mantenimiento. Para una remodelación integral, con redistribución e instalaciones nuevas, el techo puede quedarse corto.

Antes de asumirlo, conviene dimensionar el proyecto con precisión. Una renovación de acabados y una remodelación integral pueden diferir varias veces en costo sobre el mismo espacio, y la mayoría de la gente sobreestima el alcance que necesita. En el artículo sobre remodelación de casa están desglosados los tres niveles de alcance y qué incluye cada uno.

Si aun así falta, hay tres caminos. Ejecutar por etapas, priorizando lo que resuelve problemas antes que lo estético. Complementar con ahorro propio, cubriendo materiales con el crédito y mano de obra con recursos propios. O evaluar si tu caso encaja en otra modalidad, sobre todo si el proyecto implica ampliación. Las alternativas están comparadas en el artículo sobre Cofinavit.

Qué mejoras conviene priorizar

Si el monto es acotado, la pregunta no es qué te gustaría arreglar sino qué rinde más.

Primero, lo que evita daño mayor: impermeabilización, humedad, instalación eléctrica en mal estado, tubería con fugas. No lucen en fotos, pero un problema así sin atender encarece cualquier intervención que hagas encima.

Después, cocina y baño. Son los espacios que más pesan en la percepción de valor de una vivienda y los que mejor recuperan su costo si en algún momento decides vender. Un baño renovado con acabados neutros hace más por el precio que tres recámaras pintadas de color.

Lo que menos rinde son las personalizaciones marcadas. Acabados de gusto muy específico o soluciones hechas a la medida de una forma de vivir reducen el universo de compradores cuando el inmueble sale al mercado.

Y hay un techo que conviene tener presente: el precio máximo que alcanza una propiedad en su colonia. Por más que inviertas, el mercado de la zona limita lo que puedes recuperar. Revisar cómo se comporta la plusvalía inmobiliaria en el área ayuda a decidir hasta dónde llegar, y un avalúo previo pone ese techo en números.

El beneficio fiscal que pocos aprovechan

Los intereses reales pagados por un crédito destinado a mejora, ampliación o remodelación de la vivienda que habitas pueden ser deducibles en tu declaración anual de ISR.

Para aprovecharlo hay que conservar los estados de cuenta y solicitar la constancia anual correspondiente. No es un monto que cambie la vida, pero si vas a pagar durante varios años, la suma acumulada justifica el trámite. Confírmalo con un contador, porque las condiciones de deducibilidad dependen de tu situación fiscal.

Mejoravit frente a otras opciones de financiamiento

Contra un préstamo personal bancario, la ventaja está en la tasa y en el plazo, que puede ser bastante más largo.

Contra una tarjeta de crédito no hay comparación posible en costo financiero, aunque la tarjeta gane en inmediatez y en no exigir comprobación.

Contra un crédito hipotecario, la diferencia clave es que aquí no hipotecas la casa. A cambio, el monto es mucho menor y el uso está acotado.

La desventaja real es el trámite: precalificación, curso, presupuesto previo, formalización presencial y comprobación posterior con facturas. Es más papeleo que sacar una tarjeta. A cambio, el dinero sale considerablemente más barato.

Si estás evaluando si conviene remodelar o vender y mudarte, un asesor inmobiliario de CENTURY 21 México puede ayudarte a estimar cuánto valor recuperaría tu propiedad con la obra que tienes en mente, antes de que comprometas el crédito.

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